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Análisis de Assassin's Creed Valhalla para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series y PC - ¡Skal!

Análisis de Assassin's Creed Valhalla para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series y PC - ¡Skal!
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Ubisoft nos trae, dos años después, una nueva entrega de una de sus sagas más exitosas, con una ambientación nórdica que le sienta a las mil maravillas, pero que también peca de errores del pasado que le impiden alcanzar el Valhalla.

Análisis de Assassin's Creed Valhalla para PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series y PC - ¡Skal!
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Ubisoft ha conseguido consagrar a Assassin's Creed como una de las sagas más conocidas del mundo de los videojuegos. Es un mérito que no hay que desprestigiar. Se ha colado con la fuerza de la hoja oculta en la cultura popular, con más fuerza incluso que otras licencias que llevan décadas acompañándonos. Que haya una película -horrorosa, por cierto- y una serie en camino, es una evidencia de ello.

La saga ha tenido sus altibajos. Por eso, la empresa gala se tomó un respiro tras Assassin's Creed Syndicate para retomar el rumbo de la marca. Así llegó Assassin's Creed Origins, que nos llevaba al Antiguo Egipto, con un estilo radicalmente diferente, más orientado a un RPG de mundo abierto, al más puro estilo de The Witcher, pero con más arena. Pérdida de esencia, dicen unos; evolución, otros. Está claro que, en un mercado tan cambiante como el del ocio digital, o te renuevas, o mueres. La gente nunca va a estar contenta, da igual que hagas más de lo mismo -que tiene un riesgo añadido- o que cambies y pierdas tu esencia.

Pero esta nueva fragancia ha cuajado, manteniendo a la gran mayoría de devotos del credo, y atrapando a los jugadores más habituados a este estilo de propuestas, que son todo un saco de horas de juego, en las que exploración y el desarrollo de los personajes se abrazan para absorber como pocas veces. Así, llegó con el fantástico Assassin's Creed Odyssey, que nos invitaba a perdernos por las resplandecientes tierras de Grecia y su mitología, aunque Ubisoft mostró su falta de valentía al no darle el protagonismo a Kassandra, quien se estableció como personaje canon a pesar de salir oculta en la portada. Después, se destaparon los problemas de la empresa, pero eso, en otro momento. La fórmula se estableció y ya nadie se acordaba de Ezio, Desmond o Altaïr.

Alcanzar el Valhalla

Y así llegó el pasado mes de abril, fecha en la que se anunció Assassin's Creed Valhalla, que transportaba la ambientación de la marca a una época muy de moda en los últimos años, tanto en el cine, como en la televisión o incluso en el propio mundo de los videojuegos. Pero con la identidad propia que la marca ha hecho suya en los últimos años, desde Origins. Un hecho que también lleva un riesgos. Las secuelas suelen suponer evolución. Las terceras partes intentan conseguir la consagración, pero se mide con mayor lupa lo que intentan aportar, intentando no caer en la desidia de hacernos vivir "más de lo mismo". Assassin's Creed sabe de eso ya. y Valhalla nos deja sensaciones encontradas en muchos aspectos. Pero, diablos, es divertido.

Tras Bayek y Kassandra -lo siento, Alexios- toca el turno de Eivor. Esta vez, se ha optado por un nombre 'mixto' y con el mismo desarrollo para que no haya polémica. Al contrario de lo que hace Naughty Dog en sus juegos, Ubisoft prefiere no mojarse demasiado. Podemos escoger entre un personaje masculino, o femenino. Y, curiosamente, podemos cambiar de sexo en cualquier momento, accediendo al Animus desde el menú de pausa si nos hemos cansado y queremos cambiar el aspecto.

Como suele ocurrir, viviremos la historia de Eivor desde sus primeros años, con un prólogo en el que tomamos su control como un niño. No vamos a entrar en muchos detalles sobre lo que ocurre, ni en cómo se gana el apodo de 'Matalobos', aunque lo veréis en los primeros compases de la aventura, que sirvan para tomar el contexto y empatizar con el personaje para todo lo que está por venir durante muchas, muchas horas de juego. Creednos, muchas.

Eivor, tras pasar por peluquería y el estudio de tatuaje - Assassin's Creed Valhalla
Eivor, tras pasar por peluquería y el estudio de tatuaje

A partir de ahí, arranca una aventura en la que veremos la evolución de un personaje al que moldearemos con nuestras decisiones, algunas de ellas con cierta incidencia en el desarrollo de la trama. Eivor tiene carácter y carisma. El equipo creativo de Ubisoft ha esbozado una ambientación casi perfecta de la época vikinga, tanto en el protagonista como a los variopintos personajes que nos encontraremos a lo largo de la aventura. Dag, Sigurd, Randvi o Ivarr y Ubba, hijos de Ragnar Lothbrok, entre otros, forman un y compañía forman un elenco de esos que deja huella, y tenemos ante nosotros un desarrollo narrativo que, si bien en algún momento peca de previsible -si habéis jugado a otras entregas os podréis oler lo que puede pasar- es capaz de mantener el interés hasta el final. Y eso, en una propuesta de tantas horas, es algo digno de mención y aplauso.

¡A la conquista de Inglaterra!

Como sabéis, el juego da sus primeros pasos en Noruega, pero pronto tenemos que coger el Drakkar, el barco vikingo que tenemos para la ocasión, y lanzarnos a buscar prosperidad en las islas británicas, acompañado de unas huestes cuya ayuda resulta vital para avanzar y hacernos con el poder.

Pero, como casi todo lo que acaba siendo grandioso, nace con un comienzo modesto. Así, Eivor y su tripulación desembarcan en Raventsthorpe, comenzando a construir, poco a poco, un asentamiento que ayude al Clan del Cuervo a hacerse un nombre. Es precisamente este uno de los aspectos más mencionados durante la campaña promocional del juego, y desde luego, tiene un inmenso encanto el ver plasmado el progreso en forma de nuevos edificios para que, lo que en principio eran cuatro trozos de madera se acabe convirtiendo en una imponente ciudad.

Tendremos que conquistar territorios ganándonos el favor de sus gobernadores - Assassin's Creed Valhalla
Tendremos que conquistar territorios ganándonos el favor de sus gobernadores

Podremos construir distintos bloques dentro de nuestro territorio, que sirve como base de operaciones y también sirve para aportar ese componente RPG que tan bien le ha sentado a la saga desde el reinicio que supuso Origins. Por ejemplo, llegaremos a crear servicios que pueden ser muy útiles, como la caza, pesca, cartografía, el comercio de artículos exóticos o incluso hasta un hogar para una vidente. También barracones para nuestros ejército. Entre ellos, destacan los Jomsvikingos, mercenarios que dedican su vida al combate; podremos crear el nuestro y se compartirá automáticamente online, ayudando a otros jugadores en sus aventuras, y compartiendo parte del botín que haya ganado. También podremos reclutar a los personajes de nuestros amigos o de otros jugadores para que sean uno más en el séquito que pretende hacerse con el control de Inglaterra.

Las visitas al asentamiento son obligadas de forma esporádica, tanto para su desarrollo, como para la evolución de la historia. Haremos crecer el fuerte obteniendo recursos y materiales mediante Asedios, que bien podrían denominarse las misiones secundarias más activas e importantes del juego. Básicamente, se trata de ir a lugares concretos señalados en el mapa y arrasar con todo, saqueando la zona y llevándonos los botines marcados para luego invertir en ellos. Ahí es donde Eivor saca a relucir toda su crudeza vikinga, necesaria en este caso para la supervivencia. A su vez, son de los momentos más divertidos del juego, debido a la imponente sensación de intimidación hacia los lugareños que transmite, quienes corren despavoridos al escuchar el sonido del cuerno retumbando con fuerza.

Olor a acero

Retomando un poco la historia principal del juego, su progreso es similar al de una partida de Risk a gran escala. Básicamente, el desarrollo se torna en visitar diversas regiones con el objetivo de encontrar a los gobernadores de la zona con el objetivo de ganarse su confianza para que se conviertan en aliados. Para ello, claro está, tenemos que hacer recados en forma de misiones que, de paso, les ayuden a restaurar el orden en sus ciudades. Aquí tienen lugar diversas e interesantes sub-historias que ayudan a componer la historia del juego y que, si bien el proceso es mecánico, la variedad de situaciones que nos encontramos ayudan a que no se haga repetitivo.

A lo largo del juego encontraremos muchos secretos ocultos - Assassin's Creed Valhalla
A lo largo del juego encontraremos muchos secretos ocultos

Dentro de las misiones principales, generalmente, casi todo acaba resolviéndose sacando el acero a pasear, en combates de los que os hablaremos un poco más adelante. Aunque se ha querido potenciar un enfoque más pausado con la inclusión del sigilo social, lo cierto es que su ejecución no acaba de encajar demasiado. Si tienes a un séquito de vikingos contigo, resulta difícil contenerse. Y lo dice alguien que adora el género de la infiltración. No creo que el juego incite a pasar desapercibido. Ni siquiera aunque ahora podamos, como antaño, ocultarnos entre monjes, sentarnos en bancos o ponernos capucha.

Por un lado, el cuervo que en Assassin's Creed Odyssey -allí era un águila- usábamos para marcar a los enemigos a la hora de conquistar fortalezas, aquí carece de esa opción. El movimiento del propio Eivor, tampoco se presta mucho a las sutilezas, o al menos esa sensación nos ha dejado nuestra experiencia. Todo el escenario está repleto de jarrones rojos, pidiéndonos que los disparemos para quemar todo. Y, si nos empeñamos en ser sigilosos, habrá incluso miembros de nuestro equipo para decirnos "esto no es propio de los vikingos".

Tampoco ayuda a que la experiencia sea óptima en el sigilo la escasa IA de los enemigos. En general, es mala, pero en esta faceta saca a relucir lo peor. Literalmente, nos hemos cargado a un montón de gente a apenas unos metros de otros centinelas, y ni se han inmutado. Su tiempo de reacción es peor que el del perezoso de la película Zootropolis. Y aprovechando el nuevo Quick Time a la hora de asesinar con el hacha oculta, podemos incluso rematar a enemigos de nivel superior.

Una sombra alargada

Mención aparte para los civiles de las ciudades, que nos ven matando a alguien o lanzando una antorcha de fuego a un silo de alimentos para mermar las defensas rivales, y se quedan pasmados, sin dar la voz de alarma o avisar a algún guardia. Son momentos que merman la experiencia, y que también se repiten en otras situaciones.

Las asedios son los momentos más intensos del juego - Assassin's Creed Valhalla
Las asedios son los momentos más intensos del juego

Como en el sistema de combate. Puede que esto sea una apreciación más personal que otra cosa, pero me he quedado muy frío en este aspecto, y no me ha resultado especialmente interesante para una producción Triple A. Resulta tremendamente básico. Aun así, seríamos unos necios si negamos que es divertido. Es como ver una peli de Fast & Furious, que le ves los defectos y las costuras por todos lados, pero es capaz de entretenerte. Y es de lo que se trata; todo es más simple de lo que parece. Pero estamos aquí para analizar todo al detalle, y queremos ser honestos.

Los movimientos de Eivor son, como es lógico, mucho menos dinámicos que los de Assassin's Creed Odyssey. Los vikingos son más poderosos que hábiles, y hasta ahí, lo compro. Pero, honestamente, creo que da para mucho más. Podemos hacer un ataque estándar y otro más poderoso, y tenemos a nuestra disposición diversas posibilidades en función de si portamos hacha, escudo o espada, eligiendo qué portamos en cada mano.

Tenemos varias combinaciones y podemos probar la que más se adopte a nuestro estilo, teniendo en cuenta incluso factores como el peso de nuestro equipo o la fuerza del personaje; ese toque RPG es perfecto y aporta dinamismo al desarrollo. Además de las acciones estándar, contamos con las denominadas Aptitudes, que son ataques especiales y devastadores que se pueden ejecutar cuando tenemos cargada la barra de adrenalina, y que pueden ser desde un ataque tremendo tras un salto, lanzando hachas por doquier durante unos segundos o embistiendo rivales para rematarlos a puñetazos en el suelo. Este tipo de acciones especiales se obtienen encontrando Libros de Conocimiento repartidos por el mundo, y son válidos tanto para los ataques con armas de mano, como en el arco.

Los combates en sí están demasiado coreografiados. Las acciones de nuestros enemigos se marcan con mucha antelación, avisándonos con destellos de colores naranjas o rojos la potencia de sus ataques. Y sus movimientos son demasiado bruscos, pero no por su corpulencia vikinga, sino por su motion-capture más propio de 2010 que resta una naturalidad más apreciable en el mencionado Odyssey. Esto es especialmente sangrante en las batallas con los jefes finales, que además, apenas cuentan con un par de patrones de ataque.

Hay varios tipos de enemigo y cada uno tiene sus propios ataques, en función de si portan ballestas, espadas, escudos o lanzas, siendo estos los más puñeteros. Pero su patrón es, como decimos, previsible y la IA vuelve a hacer de las suyas en más situaciones de las que debería, y a veces parece que estamos en un combate por turnos propio de un Final Fantasy antiguo. Aprovechando los mencionados destellos de colores se ha introducido una mecánica tomada de juegos como Sekiro, en los que haciendo un parry a los ataques enemigos, mermaremos su resistencia, pudiendo aprovechar ese momento para asestar un golpe de gracia.

Ahora, los enemigos no están medidos por los niveles que marcan su número, aunque sigue habiendo niveles al uso. Y si vemos un punto rojo en su barra vital es mejor que salgamos corriendo. O no. He jugado en el modo Normal, pero he realizado Asedios y Misiones con un nivel bastante por debajo del que me recomendaban en el juego, y los he superado sin problemas, sin ser yo el más hábil del mundo. Me ha parecido un título tremenda y alarmantemente sencillo. Si queréis un reto, os recomiendo encarecidamente ponerlo en un nivel de dificultad más elevado -podéis cambiarlo en cualquier momento-.

Un nivel, por cierto, que ahora se mide por el Poder que incrementamos con la habilidad que obtenemos al cumplir misiones o realizar determinadas tareas, y que sirven para mejorar las estadísticas de Eivor, así como mejoras y movimientos especiales.

Así es el menú del progreso del juego - Assassin's Creed Valhalla
Así es el menú del progreso del juego

La llanura inmensa

La exploración es una parte vital dentro de la saga Assassin's Creed, especialmente en esta segunda etapa, y no iba a ser menos. Es uno de los escenarios más grandes de la saga. Aunque, también es verdad, que centrándonos en Inglaterra, no es que sea la región más atractiva a la hora de recrear. Habrá muchas porciones de terreno vacías, en las que estaremos en contacto con algún animal y poco más. Salvo en las ciudades, que además no son demasiado grandes, apenas hay vida, aunque eso no quiere decir que no haya cosas que hacer.

Como decimos, aquí Ubisoft no ha vuelto a caer en el error de Odyssey, alargando la experiencia de forma artificial con secundarias absurdas, y todo es mucho más dinámico. Hay mucho por hacer si sois completistas.

Como, por ejemplo, encontrar los Eventos del mundo, que dan situaciones que recordaréis por muchos años. En mi camino, me encontré a un tipo que le dolía la cabeza y no sabía por qué; resulta que tenía un hacha la cabeza y no se había dado cuenta. También, otro me pidió que tirara al vacío sus cajas, para luego tirarse él. O un niño asustado, que no podía entrar en su casa por el olor, ya que su padre no se duchaba y le gustaba coleccionar excrementos. Situaciones surrealistas más propias de un Yakuza, que tendréis que encontrar para conseguir el 100%.

La idiosincrasia de la saga también está pendiente, además de en otros aspectos en los que no vamos a profundizar para no chafar sorpresas, con los fanáticos de la Orden. Lo que eran los Mercenarios en Odyssey. Aunque aquí no te buscan si estás armando revuelo en las ciudades. En esta ocasión, son rivales poderosos que nos encontraremos por el escenario y que son, sin duda, los más intimidantes del juego. Algunos, los derrotaremos por exigencias del guion, mientras que otros nos harán mostrar nuestras mejores habilidades a los mandos. Para desvelar sus identidades, eso sí, primero tendremos que recolectar pistas; y para eso tendremos ayuda en el asentamiento.

Un largo viaje

Hay mucho contenido secundario para tenernos horas y horas delante de la pantalla. Además de lo contado, podemos ir de caza, echar partidas de Orlog o incluso batirnos en Escarnios mediante curiosas rimas que nos servirán para ganar carisma. Ah, como no podía ser de otra forma, también hay un minijuego de beber cerveza. Completar la aventura principal puede llevaros, mínimo, alrededor de 50 horas. Para obtener el 100%, probablemente tenéis para meses. Y eso que os hemos mencionado dos localizaciones del juego: hay cinco.

Se llama Mordisquitos - Assassin's Creed Valhalla
Se llama Mordisquitos

En la faceta técnica, de nuevo, encontramos altibajos. El juego luce muy bien. Nosotros lo hemos jugado en Xbox Series S y el rendimiento es excelente a nivel de texturizado, pero incluso en un sistema de nueva generación como el de Microsoft, el tearing que sufre es bastante llamativo. Tanto en secuencias cinemáticas como mientras exploramos el mundo a lomos de nuestro caballo... o lobo. No es algo puntual, ya que comentando el juego con compañeros analistas de otros medios, han sufrido el mismo problema.

Un defecto visual más presente de lo que nos gustaría. También hemos sufrido numerosos bugs o glitches, como enemigos que no nos detectan, que se quedan encallados corriendo delante de una pared o que no responden a acciones necesarias para continuar con nuestro cometido. Por ejemplo, en los asedios, algunas puertas y cofres se abren con la ayuda de otro compañero pero, me he llegado a pasar minutos esperando a que algún NPC reaccionase. También he reiniciado la consola en más de una ocasión, por congelaciones o por pantallazos en negro. Esto, especialmente, después del que será 'Parche Día Uno'. Algo que Ubisoft debe pulir lo antes posible.

Por último, mencionar el excelente doblaje que tiene el juego, tanto en inglés como en castellano, que son las versiones que hemos alternado durante la aventura. Como suele ser habitual. La banda sonora quizás se queda varios escalones por debajo de lo que estamos acostumbrados por la saga, ya que pasa bastante desapercibida: una lástima.

85

Assassin's Creed Valhalla es un muy buen juego a pesar de que dista de la perfección. Es posible que un poco más de tiempo de desarrollo le habría favorecido a muchos niveles. Aun así, se sustenta en una ambientación espectacular y en una trama muy interesante, gracias al carisma de Eivor y el resto de personajes. Es un pozo sin fondo de horas, por lo que puede ser la opción perfecta para disfrutar durante meses de una época histórica que, si bien se ha tratado mucho últimamente en los videojuegos, no de esta forma. La IA de los personajes y un sistema de combate algo simple lo alejan de ser algo más memorable, pero a una IP de estas características hay que exigirle el máximo. Pero no mentimos si decimos que quizás la saga necesite otro pequeño respiro. Aun así, son matices y aspectos que se pueden sobrellevar, ya que es un juego divertido.

La ambientación vikinga y el carisma de sus personajes.
Un desarrollo más dinámico sin secundarias absurdas.
Aguarda una infinidad de horas de juego.
Puedes acariciar perretes en el asentamiento.
La IA de los enemigos necesita un hervor.
Varios bugs constantes y exceso de tearing.
El combate y sus animaciones resultan muy simples para un AAA.

La ficha completa

Título: Assassin's Creed Valhalla
Desarrolla y distribuye: Ubisoft
Fecha de lanzamiento: 10 de noviembre de 2020
Precio: 69.95€

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